La famosa leyenda de “LA LLORONA”

By 27 septiembre, 2019 Sin categoría No Comments


Fue en mi infancia no tan lejana cuando llegó a mis inocentes oídos la escalofriante amenaza del ¡Ay mis hijos!, el conmovedor lamento de una mujer que, al haber perdido a sus vástagos, buscaba recuperarlos entre los desaprensivos chiquillos que nos alejábamos mucho de nuestras familias. En mi caso recuerdo que fue mi prima Pili quien profirió el grito una noche de verano en la costa veracruzana cuando, para esconderme, traspasé los límites de la calle. Me bastó con escuchar una vez el ululante llanto para volver como rayo a la puerta de la casa de mis tíos, y entonces Pili me contó la historia.

la llorona

Lo que mi borrosa memoria guarda de aquella narración (escribo esto antes de ponerme a investigar) fue que la historia comienza con una mujer del México colonial que, abrumada por problemas familiares, llevó a sus niños al río en una noche triste y los ahogó. Apenas cometido el hecho y, al darse cuenta de su crimen, la angustiada madre se lanzó a la corriente para intentar salvarlos, siendo ella misma víctima de las aguas. Desde entonces, su torturado espíritu recorre las calles del inframundo y de este menos infra con su vestido blanco, buscando a sus niños o a su reemplazo, repitiendo su estremecedor quejido, ¡Aaaay mis hijos!

Ya crecidito, alguna vez leí la historia en un cómic una versión similar a la que mi prima me contó, y recuerdo haber pensado en que, aunque fantasiosa, la leyenda podría tener su origen en un hecho verídico. En la versión más común que he encontrado, la mujer era una joven indígena que había entrado en el servicio doméstico de una familia aristócrata española, y que el señor de la casa la había dejado embarazada para después abandonarla a su suerte, algo que seguramente sucedió innumerables veces en los tiempos de la Colonia, y que por desgracia sigue sucediendo. Que hubiese reaccionado con el infanticidio tampoco es de extrañar, pues es un trágico caso de enloquecimiento temporal o permanente que aún en nuestros tiempos se repite. Todo muy verosímil. Creíble es también que los padres utilicen la leyenda para instigar el miedo en sus pequeños con más desparpajo para evitar que se alejen mucho.

Ahora bien, hasta hace unos días, yo pensaba que La Llorona era una leyenda exclusivamente mexicana, pues fue en ese país querido donde yo la escuché por primera vez y donde el relato se ha convertido en parte del acervo cultural. Pero moviendo el ratón por este, en ocasiones agobiante, reino cibernético, he descubierto que la misma historia, con sus variaciones, se repite en otros países de Latinoamérica.

Cort

He encontrado diversas representaciones enCosta Rica, Venezuela y Colombia, y sospecho que hay más. En algunas versiones, son tres niños los sacrificados, en otras es sólo uno y que lo ahogó apenas salido del vientre (me creo más la primera pues eso de ¡Ay mis hijos! está en plural). He leído relatos en los que el desaprensivo padre es un soldado, otros en los que la Llorona es una novia que murió el día antes de su boda y hasta uno que dice que La Llorona era en realidad Doña marina, La Malinche, que había sido castigada por los dioses por traicionar a su pueblo casándose con Hernán Cortés.

Hay también quienes dicen que La llorona es originalmente un cuento pre-colombino que se refiere al mito totonaca de las Cihuateteo, o “Mujeres Diosas” los espíritus de mujeres que habían muerto dando a luz, honradas como guerreras por haber perdido la batalla del parto y a las que se podía encontrar por la noche en los cruces de caminos llorando por sus hijos. Como en muchas otras instancias de las civilizaciones mestizas, el mito fue adaptado por la cultura resultante de la unión de indígenas y españoles y no me sorprendería que hubiese alegorías semejantes en otras partes del mundo.

Llorona

Mito, leyenda o realidad histórica, La Llorona ocupa un lugar preponderante en las culturas de Hispanoamérica como la encarnación
del sufrimiento de una madre. Por experiencia, sé que su utilización como advertencia para los niños funciona, mérito suficiente para que haya llegado hasta mi generación, aunque desconozco si las madres de ahora la siguen recordando. En cada lóbrega noche de tormenta, yo sí me acuerdo de La Llorona (gracias Pili :P), con su vestido blanco, ya hecho jirones, arrastrándose sobre la encharcada calle sin tocar los adoquines, su pálida faz recortando los oscuros ojos demacrados hasta el horror que por momentos se ilumina con la explosión de un rayo, y los brazos extendidos en espera de cerrarse sobre su siguiente presa, siempre lamentándose con la voz hiriente de ultratumba, ¡Ay mis hijos! ¡Aaaaaay mis hijos!

Fuente: http://www.cienciahistorica.com/2015/07/12/la-triste-leyenda-de-la-llorona/

 

 



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